Viernes
Odios los viernes. Odio que la casa donde habito se llene de gente. Odio que la casa se llene de ruidos y de voces estridentes (niños) y subidas de volumen por causa de mi abuela que dice no oír, pero que oye perfectamente cuando le interesa. Odio que mis sobrinos se adueñen de mi habitación y del ordenador dejándolo todo hecho un asco, ¿acaso estos niños no pueden dejar de chuparse las manos y luego tocar el ratón con ellas? ¿Acaso no pueden dejar de llevarse mis LEGOs a la boca y mordisquearlos? Odio que el fregadero se llene de cacharros sucios, manchados de comida grasienta que me da asco limpiar, y a veces incluso ver; soy medio hipocondríaco, ¿que le voy a hacer? Odio no encontrar un sitio tranquilo en este rincón. Odio este dolor de cabeza que se me levanta y este estado de aturdimiento que sufro. La “gloria” llega con eso, una gloria malsana, un estado de placer implacentero. Un “placer” no deseado pre-viernes y deseado post-viernes. Odio, en definitiva, el viernes.


Anto dijo
Bueno bueno amigo, después del viernes viene el
sábado hombre, o será peor de ruidos?
bueno a mi me dolía mucho la cabeza,
desde hace unos 4 años me olvidé
de eso, si es verdad lo de la cabeza
y no es coña, en mi blog
tengo una solución, un poco
dura, pero si conoces la cantidad de
beneficios que tiene, merece hacerlo, chao.
19 Septiembre 2008 | 11:35 PM