Dos días sin cambiarme de ropa, lavándome como los gatos, con el pelo de cualquier manera, comiendo y durmiendo poco (bastante menos de lo que acostumbro), y por el contrario tomando muchísimos más cafés súper azucarados. Si a esto le sumas el no salir de casa, afecta a mi mente, altera mi conciencia y me produce ensoñaciones y alucinaciones: La casa se llenó de mariposas, fragmentos de espejos colgaban de las lámparas, una bella en mi cama duerme, una ninfa de los bosques desnuda bailaba con las mariposas entre las flores y abrazabase a un árbol aplastando sus hermosos, redondos y blancos pechos contra este. Y escala el árbol, y yo desde abajo lo veo, y contemplo, todo; al bosque negro y a ella.
Y llega el lunes, y uno se levanta con el cerebro gritándole, suplicándole que lo alimente con más nutrientes que cafeína y azúcar. Y me ducho, y me peino (lo justo), y me cambio de ropa, y desayuno en condiciones. Y me voy, me voy a tomar el aire que ya es hora de oxigenarme.
Y espero que llueva, para empaparme. Pero dios no me lo concede.

vaya...espero que esto no te haya ocurrido de verdad...
por que si no...
jeje
Una ninfa de oscuro bosque y blanca, blanca piel. Todo un amante de los altibajos.
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