Carta a todos
A mis amigos:
Somos unos necios. Unos bobos solemnes. Hemos apalizado y sometido a crucifixión a un ser cuya compañía nos era grata y a la que calificábamos como amiga. ¿Cómo ha sido estos días, remontables a meses, nuestra amistad para con ella? Más que amor fraternal parecía odio visceral.
Siempre hemos dicho que cada cual era libre de hacer su voluntad, de hacer lo que quisiera sin necesidad de contar con el resto. Pero ahora que una hace uso de tal derecho nos abalanzamos sobre ella como perros salvajes sobre una ternera, como las fieras se lanzaban a por los mártires en el coliseo romano. Somos bestias y no hombres. Lobos ataviados con la piel de un cordero.
Somos tontos. ¡Fui tonto! Por culpa de celos me dejé arrastrar por todo esto que hemos organizado. Nos regodeamos en nuestra crapulencia degustando una tarta de chocolate, tarta que más bien habría de ser mierda. ¡Como los cerdos hemos sido! Estoy dolido por todo esto, por participar en semejante dislate cegado por un reciente odio carente de sentido.
¡Que haga lo que desee! ¿Quiénes somos nosotros para recriminárselo?
Desde que llegué al grupo he visto varias “crisis” más o menos fuertes y siempre me mantuve neutral hasta ahora. Y me arrepiento de esto último, me arrepiento de este error colosal, fatal, que supone, sin lugar a dudas, la explosión y disgregación de lo que antes llamábamos “grupo”.
Y me arrepiento de ello. Y me duele lo que he/hemos hecho.
No somos nadie. Tan solo somos unos necios.
Pensadlo con calma, por favor.
-Darío Fdez. Suárez-
!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->