Retorno amoroso eterno
La amazona, de bellas mejillas, lanzole una saeta a Dari, el cínico. Alcanzole en el pecho, junto a la tetilla izquierda. Cayó el hombre al suelo con brazos y piernas temblorosos; y la noche le cubrió los ojos.
---
Pasaría toda la noche besandote, no dejaria ni un solo milimetro de tu cuerpo sin tocar con mis labios. Esas blancas pieles... Probarlas seria como saciar la sed comiendo nieve cuando te hallas en lo alto de una montaña. Y en la cima el viento frio corta la cara; eso son tus caricias.
---
Mi querido Nietzsche, amigo mio, estoy empezando a cogerte cierta tirria por culpa de tu teoria del eterno retorno. Con esta, la de bellas mejillas, ya seran cuatro. Tenias razón: siempre lo mismo, una y otra vez. Una y otra vez.
Sin remisión.


giverny dijo
Si te interesa, hace poco ha salido un libro con las cartas de la madre de Nietzsche, se llama "Mi melancólica alegría".
Buen post.
Besos.
17 Octubre 2008 | 04:54 PM