-J: ¡En guardia!
-D: ¿Por qué?
-J: Bueno, ya sabes, todo eso de "a ver quien empieza antes". ¿Como va todo? ¿Va todo "bene"?
-D: ¿Por qué?
-J: ¿Por qué, "por qué"?
-D: ¿Por qué?
-J: Si, ¿por qué por queas?
-D: Por queo porque por queo. Porque he de por quear.
-J: Por quear o no por quear, esa es la cuestión. Que puerco suena, ahora que lo pienso.
-D: ¿Por qué?
-J: Porque, por quear repetidas veces suena muy puerco. Por que por que.
-D: Ese porqueo está bien porqueado.
-J: Y a la vez, ser un puerco siempre, aun recibiendo una visión muy puerca de uno mismo, satisface nuestras necesidades y comodidades. En el fondo el ser humano es un puerco. ¿Por qué? Por por quear.
-D: Por quear es el porque del porqueo.
-J: ¡Que porki cuestión! Debo irme a cenar. ¿Por qué? Porque la cena esta hecha. ¿Por qué la cena esta hecha? Porque todo acaba llegando. ¿Por qué todo acaba llegando? Si no llegara, ni comeríamos, ni dormiríamos, ni hecharíamos un condenado polvo; aunque polvo no, estoy un tanto constipado.
-D: Disfruta de tales porqueos.
-J: Ojalá, ojalá.... ¡Adiós!
-D: ¿Por qué?

*Para Krap!, que tantas tontunas me aguanta.*