Una joven ternerita, pequeña y juguetona. Una mona venida haciendo autostop del planeta de los simios. Una cebolla bañada en Channel Nº5 para intentar disimular su olor corporal; baño "a la francesa". Un chico de voz grave, italoamericano y trajeado; hijo del don seguro. Todo esto y más montó en aquel autobus de fabricación sovietica pilotado por un fiscal ocioso y canoso. Remolinos de viento en el interior del autocar hicieron volar las boinas y despeinar a los pasajeros que tiritaban de frio; mujeres cual Medusa con sus bonitos cabellos alborotados. Una Madonna relamiendose y gimiendo sonaba en los parlantes altavoces con cierto sonido árabe. En carretera un coche gris nos adelanta, "¿te acuerdas de cuando decias pa-pa-pará-pa?"

Carretera campestre con pasos para peatones que usan las gallinas para ir de una granja otra. Un pollito fue aplastado por la rueda, ahora conduce Marilyn Manson. Paja entra en el vehiculo por las ventanas y leche sale; la culpa es de Dita Von Tesse.

El bus para en Kutucutukistán y me apeo. Refinerías y cielo negro por doquier, ritmo metálico de bateria. Camino pedregoso con rudas y rojas Katias a los lados. Un jeep salpica. Una limusina VolGa se detiene y me invita a subir. Oligarcas magnates del petroleo, dos rubias, caviar y vodka a bordo; rumbo a caluroso.

Hotel de 30000€ la noche. Celebridades y famosos por todas lados. Allí me deja la limo. Bellezas de piel tostada en la piscina juegan con el agua y una italiana de gran caracter juega conmigo. Tio vivo, carrusel; su personalidad me ahoga.

Despierto en un hotel de mala muerte solo en la habitación. Por la ventana se ve a un chino pescando una colchoneta pinchada en la piscina. El día es naranja; estoy en el feudo de un robot -del checo "robota"- venido del futuro próximo, que no de Oriente Próximo. Rock, Punk, Grunge, buscadores de oro y tiros pasados con los mexicanos; California. Californication. Frisco. En la bahia con Ottis y luego en el ascensor al subterraneo del gaydar; epilepsia y anal-shocks.

Angie que dicen los Rolling. Aina que digo Yo.

14! Aprende a contar y no seas tan repelente con el royo de la caridad, ongs y ayudas al 3er mundo.

En un club localizado en un almacen del muelle se hacen apuestas en una pelea de Kanguros. Unos celtas calvos berran en contra del "espectaculo".

Me desperté en cama ajena junto a una botella de vino tinto. No recordaba del ayer. De una botella vacia salia una rosa...