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La Coctelera

Dari Blog

Daridas y Darinoias varias

31 Diciembre 2008

Burbujas

-(VOZ DEL AUXILIAR DE VUELO).- Abróchense los cinturones de seguridad.
-PASAJERO.- Buenas tardes, perdone que salte sobre usted para ir a mi sitio. Elijo siempre ventanilla para ver las nubes desde arriba.
-ELLA.- Ya, es un espectáculo, sobre todo al amanecer. En cambio yo, como viajo mucho, prefiero la comodidad de levantarme con frecuencia sin molestar. Aunque le confieso que esta noche habría preferido no viajar.
-PASAJERO.- ¿Y eso? Viajar la noche de san Silvestre me parece muy original, además de ventajoso, porque los vuelos son económicos y en los aeropuertos no hay aglomeraciones.
-ELLA.- Siempre que se llegue… Con el tráfico que confluía en Times Square me ha costado más de una hora salir de Maniatan. En todo caso, no me diga que le hace ilusión la idea de celebrar la noche vieja en el asiento de un avión. Yo si lo hubiera podido evitar, no lo habría dudado un instante.
-PASAJERO.- ¡Claro que me hace ilusión! Aparte de la ventaja, me parece que brindar durante el vuelo es una oportunidad única. He traído hasta la botella de champagne (por si la compañía no lo hubiera pensado, claro). Mírela aquí. No estará helado pero espero que no me lo desprecie.
-ELLA.- Gracias, es usted muy amable.
-PASAJERO.- Me atrae sobre todo la idea de repetir el brindis. Con todos los husos horarios que vamos a atravesar, acabaremos borrachos.
-ELLA.- Perdone, pero entonces es que usted se ha equivocado de avión. Los aficionados a brindar varias veces viajan de este a oeste. Así, lo celebran al llegar la medianoche y a los pocos minutos entran de nuevo en el huso horario de las once; esperan la medianoche y vuelven a celebrarlo; entran una vez más en el huso horario de las once y vuelta a empezar. Creo que cuando cambiamos de milenio, las plazas del vuelo París-Nueva York alcanzaron precios exagerados. Sin embargo, nosotros viajamos en dirección contraría, de oeste a este. Partiremos de Nueva York a las 18 horas y a los pocos minutos serán ya las 19, luego las 20… y así hasta las 8 de la mañana en París (siempre que el vuelo llegue puntualmente). Nada de brindis repetidos. Habrá que darse prisa para no encontrarse a la una con el vaso todavía lleno de burbujas.
-PASAJERO.- Vaya, tiene usted razón. Siempre caigo en el mismo error con los husos horarios. Nunca me acuerdo de dónde se gana tiempo. En efecto, a la hora de nuestra partida, en Europa será ya medianoche… Con todo, sigue siendo una ocasión especial, ¿no le parece? Si lo he comprendido bien, cuando entremos en el huso horario de las once nos encontraremos sobre el océano. Ya no estaremos en Estado Unidos, ni habremos llegado al espacio aéreo de un país europeo, lo que significa que celebraremos el toque de la medianoche… en ningún sitio. A mí me basta para un brindis original.
-ELLA.- Si usted lo dice… Por mi parte, siempre me he alegrado de celebrar el año en París o en Nueva York, y la idea de un chinchín en medio del océano no me atrae especialmente.
-METOMENTODO.- (Apareciendo a medios por los respaldos de la fila de asientos delantera.) Si es que podemos brindar.
-PASAJERO.- ¿Dispense?
-METOMENTODO.- ¿Quién le garantiza que celebraremos la entrada del año en medio del océano?
-PASAJERO.- Imprevistos aparte, me parece que las matemáticas ofrecen todas las garantías. Como decía la señora, si salimos a las seis de la tarde y llegamos a las ocho de la mañana, antes o después será medianoche en alguna parte. Y si la geografía no me engaña, en ese momento nos hallaremos aún muy lejos de las costas europeas.
-METOMENTODO.- Disculpe, ¿quién le asegura que estemos en alguna parte exactamente a medianoche? ¿Tan bien ha estudiado la ruta?
-PASAJERO.- ¿La ruta?
-METOMENTODO.- Las matemáticas y la geografía nos dicen que durante el viaje pasaremos más de una vez de una hora a la siguiente sin abandonar el huso horario en el que nos encontremos. Si el viaje dura ocho horas y la diferencia entre Nueva York y París es de seis, eso puede ocurrirnos desde un mínimo de dos veces hasta un máximo de ocho. Pero no está garantizado que den las doce entre esos casos. Según mis modestos cálculos, creo que, salvo cambios de ruta imprevistos, nos saltaremos las doce de repente. Eso si que merece un brindis.
-PASAJERO.-Continúo sin comprender.
-ELLA.- A mí me parece clarísimo. Supongo que a las 11.45 (hora local), mientras usted comienza a preparar el brindis, entramos en el huso horario siguiente. Automáticamente nos encontraremos en las 12.45 (nueva hora local) y un cuarto de hora después será ya la una. Usted se ve con la botella en la mano, sin descorchar, y ya está. Adiós medianoche.
-PASAJERO.- Pero entonces…
-METOMENTODO.- Entonces, créame, será así. Adiós medianoche. Adiós cuenta atrás. En este avión pasaremos del 2003 al 2004 sin atravesar el umbral.
-PASAJERO.- Qué contrariedad, y yo que pensaba celebrarlo dos veces. Estoy francamente desilusionado.
-METOMENTODO.- Nada de desilusiones. Yo lo hago todos los años y le puedo asegurar que vale la pena. Me opongo a todas las barreras, incluidas las temporales. Es mejor brindar en su ausencia.
-ELLA.- Me parecen ustedes un poco excéntricos pero admito que no lo había pensado antes. Si es como dice usted, ya no tengo que lamentarme de nada. Podré seguir diciendo que siempre he celebrado la noche vieja en París y en Nueva York, porque este viaje no será una excepción.
-PASAJERO.- No será una excepción porque no celebrará usted nada.
-LOS OTROS.- No, no, ya lo creo que celebraremos algo, y ese algo será la falta del instante mágico. Despediremos el 2003 con anticipación y recibiremos el 2004 con retraso. Pero no perderemos ni un momento.

Extracto del libro 39 (simples) cuentos filosóficos de Roberto Casati y Achille Varzi.

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Supongo que, a pesar de yo usar un calendario diferente, solo me queda decir: Feliz año nuevo.

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Krap!

Krap! dijo

Te deseo una bienavenida entrada de año. Yo, la verdad, no he notado la diferencia. He pasado los ultimos minutos del 2008 leyendo Watchmen. Esto me ha hecho pensar lo siguiente: ¿Como sabemos que realmente ha pasado un año? Quiero decir, lo deducimos por nuestros sentidos. ¿Y si nuestros sentidos erran rotundamente? Ocultaria cierta logica, quizá todo esto del año nuevo no es mas que una simple excusa para hacernos derrochar mas en alimentos.

1 Enero 2009 | 02:48 AM

solounpoco

solounpoco dijo

Feliz 2009. Salud y mucha suerte en estos tiempos que corren...

2 Enero 2009 | 12:04 PM

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Sobre mí

Soy un estudiante que cursa filosofía en la universidad de Oviedo. Filosofo por ocio y por convicción. Amante y vagabundo del cosmos, que gusta de analizar y comprender todo lo que le rodea. Leo, escucho y escribo para entretenerme. Y además de todo eso, creo que sufro algún que otro trastorno psicológico no diagnosticado.

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