Supercafeinizado y superazucarado fui ayer en compañía de amistades a la Caverna de la Bestia donde no nos internamos porque yo no soy Platón, temíamos a las alimañazas y el espectáculo que íbamos a ver era afuera.

La cosa empezó con una "performance" "supercool" de barrio que no me gustó; no le encontré sentido. <<¡Si de eso se trata Dari, es una performance ultramoderna!>> No le encontré la gracia. La cosa acabó con una especie de reivindicación a torso desnudo previa al desplome sobre gusanitos y palomitas. <<El teatro es vida. El teatro es personal. El teatro es gratis. El teatro es arte. El arte es...>> <<El arte me toca los huevos>> dije yo en petit comité.

Tras eso vino nuestro amigo Edgar con un monólogo que contó con la asistencia de dos viejas boquiabiertas desconcertadas, <<¿esto qué es?>> preguntaban descolocadas; una pareja de gitanos con un carro de mano al son de flamenco ininteligible, un escurridizo gato, un señor bajito fumando un cigarro de liar y una señora con complejo de eco. El monólogo, como él mismo reconoció, no fue de los mejores pero no importa; yo estaba ocupado riéndome por motivos desconocidos con un chico de cuidada barba de cuyo nombre no me acuerdo.

Como estábamos en mitad de la calle casi sufrimos un atropello de un coche a pesar de ser peatonal la vía.

La cosa acabó al grito de <<¡¿tienes menta?!>> y <<¡quien quiera mojitos que entre!>> y una posterior discusión sobre Brad Pitt con la chica risa-floja y la de ojos bonitos.

---

dariPod: Souvenir - Ta machine