Y ya he vuelto a ingresar en ese manicomio de entrañables majaderos a los cuales quiero, aprecio, admiro, amo; y también rechazo, allí hay de todo.

-Yo soy Napoleón. Vive la France!

-Yo soy Lenin. Пролетарии всех стран, соединяйтесь!

-Yo soy anarquista; o eso creo. ¡Viva...! Eh... ¡Viva!

-Yo no se que soy.

-Yo soy Yo.

¡Adelante, compañeros de ideas trasnochadas! Vivamos un año más entre estas paredes sin más ataques que comentarios afilados. Paseemos por el ágora, mercado de ideas. Odiémonos unos y amémonos otros. Pintemos escuelas en cuadros con nuestros cuerpos como pinceles -desnudos- bañados en colores; ectoplasma que queda sobre los muros de esta Babilonia para dar constancia de nuestro paso a los retoños. Fotografiémonos en la escalinata. Y recibamos coronas de laurel.

La escuela de Atenas de Rafael Sanzio.

Y el día nueve de octubre se estrena Ágora de Alejandro Amenábar.

Hipatia, te queremos.