El sonido de aquella moto era lo único que se oía en la oscura urbe alumbrada por farolas de ojos guiñantes cuando nuestro protagonista se dirige a su feudo tras una noche de juerga. Pelis francesas viejas y raras -como todas las películas galas- y festivales aedos de poesía memorizada-improvisada de gusto dudoso. "Dos, mi polla es para vos." "¡Ay, Lolita! Tócame la cosita."
Se cruzó con un tal Nacho Vegas acompañado de una Christina Rosenvinge que predicaba, entre humo de cigar que sortia de su boca, que este verano había sido fatal. Iban camino de Perdición; local de mala muerte cuya entrada parecía una Boca de metro. Cócteles, humedad y ratas; tralará.
Tras casi morir atropellado, el chico se juntó al cano loco entrañable cuya logomaquia concluyó con una sentencia: dios es un dictador que tarde o temprano acaba liquidándonos a todos.
Continuó bajo gotas de lluvia ácida con la americana raída bailando jazz. Cutuclâs!
Llegó a casa. La condesa Ladmia luchaba contra el ser de desesperante aullido en las tierras condales desordenadas. Pero él no prestó atención, asuntos le requerían en la capital, Darau, donde le esperaba Jeanne, su concubina.
-
Dedicado a LSD, mi secuestradora.
-
!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->
Gran canción esa la de Vegas de la que hablas. Me ha gustado mucho tu blog, estás invitado a pasarte por el mio cuando quieras. Un saludo.
Porque mi primer apellido no empieza por "S",que sino,las siglas que me adjudicas encajarían perfectamente...
Cuándo quieras,¡repetimos!
:)
Bonito texto.
Deduzco que aunque a "un otoño desastroso siempre le precederá un verano fatal"... tuviste un muy buen sábado.
Aquí me acordé de tí el otro día,Octubre, Noviembre y Diciembre estarán regadas de sesiones intensivas sobre la Nouvelle Vague en la facultad de Filosofía.
(No se si te gusta, pero acordarme me acordé, lo importante dicen, es la intención)