Una cutre habitación de motel. Desde la ventana, el automóvil aparcado, la noche y la niebla. Cuervos.
Un revolver -el de Richard-, una bala -bañada en plata-, cañón en la sien... ¿Y luego?
Clic.
¿Bang?
¿Pincelada de color en la pared?
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Vaya, acabo de descubrir la micropoesía y ahora me vienes tú con el microrrelato, que por cierto me ha gustado mucho.
Saludos!
VOILA!
(admiro profundamente la gente que sabe sintetizar bien)
Te sigo.
Un abrazo.
VOILA! (Admiro profundamente a la gente que sabe sintetizar bien) Te sigo. Un abrazo.
El frío beso de un cañon
Espléndido.