Cerradas las fronteras con fuerte candado para evitar la entrada de la infección que millones de vidas lleva cobradas ya. El Prefecto, bien pertrechado, mascara en rostro, fumiga las lineas impidiendo la entrada de parasitos.

Nadie puede entrar.

Esto es propiedad privada.

Los intrusos serán disparados.

No dejeis que esas liendres asalten vuestras cabezas.