A Trinidad Jiménez y compañía del PSOE, a todos los políticos, a todos estos propulsores de la “moral ye-yé” como dice un querido amigo, a todos estos que no saben más que legislar coactivamente prohibiendo cosas, a todos ellos: marchaos bien lejos (y soy suave).

Somos adultos que sabemos lo que hacemos. No somos niños que necesitemos la continua supervisión y tutela de alguien mayor. Yo me niego a serlo. Yo me niego a que me traten como un inconsciente. Me niego a que rijan todo, absolutamente todo de mi vida.

Lo último es la prohibición del tabaco en los lugares públicos. Mañana será la ley seca –recordemos aquello que trató de hacer la actual ministra (títere) de economía, Elena Salgado con el vino cuando estaba al frente de sanidad, como también cargó contra las hamburguesas. Yo no fumo, tampoco bebo, pero no me gusta tanta intromisión. Detesto este (estos) ataque(s) a la libertad individual.

‹‹Es por tu bien››, dicen, ‹‹por tu salud››. Si es para salvaguardar mi salud, ¿por qué en vez de prohibir totalmente su comercio y consumo, ante lo cual también me opongo, lo permites y lo sujetas con impuestos especiales? Incluso le das subvenciones. Si es por mi bien, ¿por qué tú te lucras con mis vicios? Y otra cosa: ¿Por qué hiciste una ley anterior que obligó a muchos recintos a gastarse buenas cantidades de dinero en acondicionar sus locales para ahora hacerlo inservible? Para empezar, los bares son locales privados abiertos al público, debería ser el propietario quien decida si se fuma o no en dicho recinto sin que tú, gobierno, te metas a decir nada. Siendo así el cliente quien decida entrar en un bar de fumadores o no fumadores, siendo él fumador o no fumador.

¿Cómo la gente es capaz de tragar estas mierdas sin decir nada, o aplaudiendo que es peor? ¿Cómo aceptan que les pongan cadenas, grilletes que ellos mismos, las victimas, pagan? Espíritu servil.

Eres un ladrón, un estafador. Vives a costa de nosotros, de los individuos soberanos. Eres un parasito.

“Tan pronto como abandonamos el principio que el gobierno no debe interferir en ningún asunto relacionado con el estilo de vida del individuo, terminamos regulando y restringiendo a este último hasta los más mínimos detalles.” –Ludwig von Mises-

E insisto, yo soy no fumador.

Aconsejo leer este artículo: El fumador, lacra de la sociedad de Juan Ramón Rallo.