Para Jonathan.

Un camión sin remolque circula por una oscura carretera secundaria. Es un miércoles por la noche de finales de Octubre. Travis, un camionero independiente de cuarenta y tantos años, ataviado con una camisa de cuadros y un chaleco de plumas, conduce el gran vehículo que atraviesa la noche como una bayoneta un estómago. Tras cerca de una hora de travesía Travis ve su destino: unas luces rojas a lo lejos. Es el club de carretera "Jardín de las Hespérides". Una forma elegante de llamar a un cutre prostíbulo para camioneros sedientos. Travis detiene su camión junto a un par de ellos que ya se hallaban aparcados en el espacio creado a tal efecto junto al local. Entra.

Luces rojas de neón, mujeres bailando y tentando a los pocos hombres reunidos allí hoy. En la barra un calvo con melena sirve caras copas. Travis va a él.
-Busco a Eve -preguntó al hombre de la barra.
-Está con un cliente. ¿Te pongo algo?
-¿Va a tardar mucho?
-Depende de lo que tarde en correrse el pimpollo. -Ríe-. ¿Te pongo algo o no?
-Un whiskey doble.
El calvo melenudo le sirve y se retira a atender a otros puteros, Travis aguarda sentado en uno de los pegajosos taburetes de la barra. Una puta se acerca a él.
-Hola cariño -dice con falsa dulce voz-. ¿Me invitas a una copa?
-No -respondió escueta pero tajantemente T.
-¡Vaya! Un tipo duro. ¿Prefieres pasar a la acción directamente Top Guy?
-Prefiero que te largues a que te den por el culo y me dejes tranquilo puta ladilla.

La prostituta se fue de allí visiblemente molesta. Travis siguió aguardando la salida de Eve y a punto estuvo de perder los nervios con un tipo mayor de camisa blanca de manga corta que no paraba de hacer ruidos con la boca. Aquel viejo tentó a la muerte largo tiempo. La puerta de la habitación de Eve, la cual se veía desde el bar, se abrió y un hombre salió de su interior. Travis allí fue, entró y cerró la puerta silenciosamente.
-Hola, Eve.
-¡Hola Travis! -Sorprendida-. No esperaba verte hoy aquí.
-No estaría aquí si hubieras ido al hotel como acordamos.
-Pensaba que no iba en serio.
-Pues iba en serio.
-Perdona chico, como decías de irnos juntos y tantas cosas...
-Iba todo en serio.
-¿Ah, si? Pensé que era una broma.
-No lo era.
-Ya, ya, ya me ha quedado claro. Bueno, ¿qué quieres? ¿Un revolcón? Voy a tener que cobrarte, estoy trabajando.
-Quiero que cumplas tu promesa y vengas conmigo.
-¿Irme contigo? Vamos cariño... Soy una puta, ¿a donde iríamos? No voy a ser la esposa de un cualquiera y a tener que trabajar fregando portales, frotándome con la fregona recordando los buenos tiempos en los que bailaba en la barra, era la estrella del local y me acostaba con todo el que me apetecía...
Tras decir esto, Eve se dio la vuelta y se encaminó a la cómoda con la intención de coger el maquillaje con el que retocarse un poco. Travis, cuidadosamente, sacó una llave inglesa del bolsillo interno del chaleco, una llave inglesa considerable en tamaño y peso que no se sabía cómo ocultó sin que se notara bajo la ropa, la alzó sobre su cabeza y golpeó con fuerza la nuca de Eve, de la que brotó un fuerte chorro de sangre que salpicó la cara del asesino que la recibió impasible. El cuerpo sin vida de la prostituta cayó al suelo golpeándose durante la caída la cara contra la cómoda rompiéndose su antes bonita nariz.